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Afters en Valencia

Tanto internet y tanta fiesta que se supone que hay, y sobre este tema no hay casi nada. Pero existen. Aunque muchos no lo crean, hay vida más allá del horario de cierre decretado por nuestro querido ayuntamiento (2-3 de la mañana) y de las discotecas que abren luego (hasta las 7). Antaño estaban mejor considerados por estar más frecuentados, hoy tienen un “halo” sospechoso que en algunos casos para atrás… pero quien sabe, no tiene porqué ser malo.

Así las cosas, una breve reseña de unos pocos afters locales, es decir, locales que abren cuando los demás cierran, locales que abren de día… curiosamente el horario que nuestras abuelas querrían y veían lógico….

– Malambo (c/ Poeta Vives Liern, 5, aquí +-). Tienen su horario detallado, aunque no lo recuerdo ahora mismo. Eso si, es posible ir entre semana.

– Weekend (c/ Mestre José Serrano, 8, aquí). Abren a la hora de comer y cierran a la hora de los pubs.

– Café Boranda (c/ Matías Perelló, 32, aquí). Su público suele ser “latino”, pero puedes encontrar de todo un poco. Abierto desde las 7 y media hasta poco después de al medianoche, fines de semana.

Conocéis más? Hay muchos más, seguro, algunos se confunden con “clubs”, otros con un pub normal…

Hace unos días estuvimos en Barcelona, y tras intentar cenar en algunos sitios recomendados (pero llenos) y buscar otro sin éxito, acabamos pasando enfrente de un peculiar lugar. Pollo Rico (c/ Sant Pau, 31, Barcelona, aquí mismo) es un sitio sin glamour, sin pijerías, pero donde se come o cena muy bien. Y todo en pleno centro de la ciudad.

Te puedes sentar en la barra a comer, en mesitas de la entrada o bien el el comedor… también tiene para llevar. La carta es muy amplia, desde pizzas, a pollos asados, embutidos, conejo frito… y todo con acompañamientos variados. Cantidad generosa, calidad buena y precio bajo… se puede pedir más? Pues si, que tengan unas instalaciones algo mejores, que los champiñones no sean de bote… pero salvando esas cosillas, incluidas quizá en el precio, es un sitio al que no dudaríamos en volver… eso si, la próxima vez pediremos menos comida.

Todos sabemos la fama que tienen los hoteles en Paris, son en general malos, peor que la media general en España o incluso en su mismo país. Un 3* ya es dudoso, un hostal es peor que aquí… y un albergue puede ser mucho peor que en Berlín. Con estas premisas, buscamos un hotel nuevo o reformado, cuya web tuviese suficientes indicaciones y con buenas críticas… y no encontramos nada. A 2 meses vista es difícil elegir, y más si no quieres alejarte mucho de las princpales atracciones turísticas… aún así, nos llamó la atención el Pink Hotel de Paris. Nuevo (reformado realmente), no alejado (pero ni mucho menos céntrico) y con pinta de no tener termitas y chinches en las camas, algo habitual parece ser… craso error.

Por culpa de una inesperada huelga y la cancelación de nuestro vuelo, tuvimos que anular la reserva… y aplicaron de manera excesiva e incorrecta sus particulares normas, cobrándonos 110€ por la cara. No avisaron, no iformaron, y no contestaron los correos electrónicos escritos en otro idioma que no fuese el francés. Su contestación final fue simplemente grosera, sin ninguna intención de cuidar a sus clientes.

Si tratan así a futuros clientes… que harán con los que ya han pagado? Y eso es lo que vi luego en las críticas en internet, una atención horrible, y unas habitaciones que no cuestan el dienro que se pagan por ellas.

En fin, nuestra recomendación, huir de Pink Hotel y en general de gran parte de los hoteles parisinos. Si no quieren gastar más de 150-200€ cada noche, o reservas con mucha antelación (+4 meses) o mejor buscas un apartamento, que salen económicos y son una muy buena opción para viajar.

El Santito “Fushion Bar” (queremos pensar que es un juego de palabras con fashion y fusion) implantó una iniciativa que falta en Valencia. Sin patrocinadores ni autobombo, cada jueves noche (20:30) montan un buffet de comida en su local en Jacinto Benavente 27, aquí (foto antigua, antes era l’Entrecôte). El asunto consiste en:

  1. – Sentarte (hay unas 6 mesas en la acera, y unas cuantas más en la mediana). Cuanto más tardes, ma´s lejos estarás y puede que debas esperar.
  2. Pedir bebida y pagarla (2€), te dan un vale por comida.
  3. Entras a por tu comida. Hay una barra con diversas bandejas y pides lo que quieras, puedes elegir entre un buen plato de algo (una ración generosa, vendría a ser un plato de menú normal) o bien 3 porciones de lo que elijas. La elección es suficientemente variada: albóndigas caseras (de lujo), ensalada de patata alemana (trozos demasiado grandes), ensalada de pasta (con macarrones, poco costaría hacer con pasta decolores diferente), embutiditos (no son los de Mercadona), bravas (enormes), ensaladilla rusa, arroces variados (una especie de paellas, con pinta quizá demasiado aceitosa) y alguna cosa más…
  4. Si tienes más hambre, vuelta a empezar desde 2.

Vaya por delante que el asunto pinta y está muy bien, repetiremos, ya que por 4€ (o 2 según tengas el día) cenas bien, recordemos que no es aconsejable cebarse para ir a dormir. Pero no podemos evitar ver algunos fallos. Los platos son de plástico, imaginamos que por rotura de platos en el pasado… bueno, puede ser, pero unos platos baratos si valen la pena y no estropeas la imagen, no? La otra es la temperatura de la comida… está tibia tirando a fría incluso recién sacada… ¿tanto cuesta una pequeño qemador debajo de algunas bandejas?

Bueno, son algunas sugerencias, espero que sigan con la idea, desde luego tienen éxito, y no sólo es por el precio. El resto de dias por cierto, es un sitio donde cenar y luego tomar algo. Ah! Y para llegar… no nos seáis y coger bus o andad, que está cerquita de todo y para aparcar la zona está fatal… atasco, vueltas y quién sabe si grúa…

Porque dicen que una imagen más que mil palabras:

Pero no lo vamos dejar así. Casa Rosita está en una pedanía de Denia, carrer Major núm 3 de Jesús Pobre, aquí. Hay que advertir que el sitio para estar siempre cerrado, pero no, es simplemente una mala imagen exterior… la puerta se abre y econtramos lo que sería la cochera de una casa de pueblo, con techos muy altos. Una barra, mesas y al fondo un comedor.

Por un precio muy bueno, tienes dos platos, bebida, pan (con acompañamiento) y postre. Los platos destacan por tener de todo un poco: espaguetis o pilota de puchero (foto), higado, merluza… todo muy bueno.

El postre merece una ovacíon, tarta de chocolate excelente.

En esta misma calle hay otros sitios… cada uno tiene su momento y su carta… pero elijas el que elijas, es difícil salir defraudado.

La cala del Moraig en Benitatxell ha pasado de ser un secreto de pocos a ser una visita obligada para los crecientes habitantes de la zona y gente de paso. Ubicada “debajo” de la urbanización Cumbre del Sol, la cala tiene una cueva paraíso de submarinistas, playa de piedras (recomendado calzado adecuado) y dos chiringuitos. Aparcar no es fácil, hay un pequeño parking restingido, de manera que en coche lo mejor es dejar a los pasajeros y buscar sitio volviendo a subir la carretera. Con suerte en un minuto vuelves… sino, toca andar un ratillo. Para evitarlo, mejor ir a primera hora, entre semana o bien por la tarde (así de paso no te quemas, el sol ya no da pasadas las 5-6).

Para tomar algo, comer o cenar, hay dos chiringuitos, el más alejado, el que está en la playa es Cala & mar (aquí, en el centro de la imagen), cno una terracita donde pasar calor es difícil por la brisa, puedes encargar una paella, bajar  a cenar (un entorno tranquilo con la luz de la luna) y todo con buena comida: croquetas caseras, pescado, bravas… mejor de lo esperado para un chiringuito, la verdad. Algunas noches incluso hay alguna actuación, así que puedes alargar la velada.

Un buena visita veraniega es Calp, playas limpias, algunas con rocas que te permiten bucear y ver la fauna tanquilamente, sol y vistas únicas.

Claro que, si queremos pasar más que la mañana, para comer la opción más evidente son los restaurantes del puerto. Allí se mezcla el protector solar con el marisco fresco, es decir, son como bares gigantes. No es mejor ni peor, pero conviene saberlo. Hay salón climatizado y terraza, que es mejor si tiene ventiladores, sino, aseguro una sudada de impresión.

En fin, que sin consejo previo, sin buscar un sitio en concreto ni comparar precios, ignorando los vasos gratis de sangría para captar clientes, nos metimos en El Camión (Explana del Port 24, aquí, el coche mejor dejarlo en el solar que hay dos calles más arriba)…  quizá en su día fuese un lugar tradicional, pero hoy parece llevado por rusos a juzgar por el acento y la carta…. pero en fin, eso es lo de menos. La carta presenta paellas y mariscadas y frituras. La oferta “menú” intenta colar mariscadas genéricas y frituras, pero si conoces el género y quieres evitar galeras, morralla o calamares, puedes pedir por selección y luego ya entrantes concreto. Cigalas muy bien, calamares romana correctos, mejillones frescos… pero tellinas horribles… siempre hay que tener cuidado y preguntar, pero nos confiamos y nos colaron las peores tellinas de la historia: recalentadas, resecas y pequeñas… las congeladas están mejor, sin duda. Si no fuese por eso, no estuvo mal para un día de playa, pero quizá sea mejor buscar otros sitios y comparar calidades… y sino, ir a lo seguro, el marisco típico es marisco, y es difícil que lo estropeen.

Tras una digestión en la playa y un postre del que hablaremos otro día,  fuimos a la lonja, con un mirador para ver a partir de las 17h como se subasta el pescado y una pescadería donde comprar más fresco imposible. Conviene estar atento a los típicos listillos caraduras y marujas hábiles para no perder el turno que aunque hay máquina, nadie usaba.